" Nos reímos de la moda de ayer, pero nos emocionamos con la de antes de ayer, cuando está en vías de convertirse en la de mañana " Marlene Dietrich

martes, julio 6

Vintage


Pensaba en qué se usa, qué es lo último en el diseño, qué están proponiendo los grandes diseñadores y todo me llevó a la misma respuesta: lo vintage. ¿Por qué de repente tanta pasión por lo vintage? ¿ Que tiene la estética retro que carece la actual? O mejor aún, ¿cuál es la estética actual? "El vintage es una manifestación de la cultura posmoderna. Es producto de la pérdida de fe en el progreso y el desencanto del motor de la innovación propia de la modernidad. Así, en vez de mirar al futuro, se recurre con nostalgia a elementos de eras pasadas, pero carentes de significado original. De esta manera, la moda se sirve del pasado por motivos meramente estéticos, donde se mezclan elementos de distintas épocas y lugares, descontextualizados de su función y razón original." Actualmente nos enfrentamos por primera vez en la historia con un hecho alguna vez pensado como inimaginable y que ocurre mayormente en el arte: somos libres. Normalmente estamos acostumbrados, es lo único que conocemos, a tener una libertad limitada, a tener ciertas reglas políticas, sociales, económicas, reglas de convivencia sin las cuales no podríamos vivir ni convivir. Tal vez no sea un problema en sí mismo pero sí, es un hecho, nos asusta la idea de la plena libertad ya que, repito, la única forma que conocemos de vivir está condicionada por diversos factores que hacen que actuemos en consecuencia con lo que creemos correcto, con nuestra moral, con nuestra religión, o con lo que los políticos nos dicen que es correcto y que debemos obedecer. Sin embargo hoy, en el arte, podemos hacer lo que queramos. La creación se desparrama de tanta libertad y los límites que nos ponían y desde donde debíamos encontrar la manera de “escapar” ya no existe, porque ya no hay de qué escapar, pues hoy alcanzamos nuestro sueño: hoy somos libres. Sin embargo la libertad, en cuanto a la creación, puede resultar tan abrumadora como aburrida y creo que por eso siempre volvemos a las bases. "Back to Basics" se titula un disco de Christina Aguilera que sorprendió por su estética y sonoridad retro de los años 20, 30 y 40, tal como sucedió con la controversial Amy Winehouse .Y es que lo vintage se ha vuelto lo moderno, pues hasta las artistas consideradas más innovadoras no escapan al look vintage. Así vemos como Lady Gaga mezcla los conjuntos más futuristas y alocados con unos zapatos y anteojos vintage dándole un sentido totalmente diferente a la moda que usaban nuestras abuelas y bisabuelas. Y es que en el mundo de la moda "todo vuelve", pero siempre vuelve un poco diferente, se reinventa, porque usamos una estética que alguna vez tuvo un significado social que hoy ya está perdido y superado. ¡Cómo festejamos el deshuso del corsét para que unas décadas después Dita Von Teese lo traiga en una versión menos "interior" y más sexual que nunca! Dice Danto " ésto es lo que quería decir con el fin del arte cuando empecé a escribir (...) No es que muriera (..) sino que la historia del arte, estructurada mediante relatos, había llegado al final" . Tal vez por esta ausencia de estructuras, esta libertad permitida, es que recurrimos al pasado. Porque el arte y la moda funcionan muchas veces (¿o siempre?) como un adolescente, una reacción a lo prohibido, a los límites; y cuando no hay límites, lo más rebelde que podemos hacer es hacer como Carry de Sex and the City y salir a la calle en unos bellísimos, altísimos y dolorosos tacos aguja.




martes, junio 22

La ley de talles VS cómo ser bellas

La polémica ley de talles habla de que aunque seamos gorditas tenemos derecho a vestirnos. Así de cruda es la realidad que nos imponen. Hasta las marcas que promueven la belleza "real" tiene un trasfondo extraño, oculto, como si nos dijeran que nos entienden, a nosotras, las que no somos tan lindas, las que también tenemos derecho a vestirnos con la ropa de moda. Porque nadie dice que es bella la mujer que pesa más de lo estipulado por la moda, simplemente admiten (y no tanto) que las que no se ajustan a esas medidas deben poder vestirse sin problemas. Y es cierto. Y también es cierto o al menos entendible que para lucir un vestido de alta costura en la pasarela sea esteticamente más correcto (y digo correcto, no bello) alguien delgado que deje ver el movimiento y el corte de la prenda y no las curvas que se encuentran debajo de ella. A ver si me explico... entiendo que el diseño muchas veces necesite determinadas formas de cuerpos para que sus prendas se luzcan como las quiera el diseñador de turno. Entiendo que hay una intención del mercado, tal vez real tal vez por moda, de promover cuerpos con medidas más saludables. Y no me canso de ver una y otra vez notas acerca de la ley de talles: que si se promulgó, que si se cumple, que si tiene la etiqueta con las medidas pero resulta que luego en el local "casualmente" no quedan más los talles obligatorios. Ahora bien , hay algo de lo que no escuché hablar y es del estilo, de la personalidad, de lo que hace a una mujer positivamente llamativa al entrar a un bar ante la mirada de ambos sexos.
No voy a entrar en la trillada conclusión de que lo que importa es lo de adentro. Sí, es cierto, pero negar la importancia del cómo nos vemos sólo hace más irreal y dificultosa la tarea del sentirse bien con uno mismo. Pongamos por ejemplo a algunas mujeres consideradas las más hermosas en diferentes épocas: desde la excéntrica e intensa presencia de Frida Kahlo que deslumbraba a hombres y mujeres a pesar de su poco convencional belleza e incluso sus problemas físicos, la excesiva delgadez, andrógena y etérea figura de Twiggy que dio la vuelta al mundo y revolucionó la idea de belleza en el mundo de la moda y la enorme y muchas veces criticada frente de Tyra Banks que resalta sus hermosos ojos verdes, pasando por el envidiado trasero más que voluptuoso de Jennifer Lopez que identificó a más de una y demostró que a los hombres les sigue gustando que haya "donde agarrar", la baja estatura para una Top Model de Kate Moss y de las actrices Jennifer Love Hewitt y Eva Longoria, todas ricas, famosas e íconos de belleza del siglo XXI . Y la lista sigue: la desproporcionada y encantadora enorme sonrisa de Julia Roberts, la desgarvada y aniñada postura de Meg Ryan, la sexy masculinidad de Greta Garbo, la elegancia de la no tan bella Diana Spencer, los enormes y saltones ojos azules de Uma Thurman, el delicado y pequeñísimo escote de Kate Hudson, los gigantescos labios de Angelina Jolie, la extraña y enigmática sonrisa de Keira Knightley, etc etc etc. ¿Qué quiero decir con ésto? Bueno, dos cosas: la primera, que por más que estas mujeres nos resulten bellezas indiscutibles, de hecho y más en su momento, fueron bellezas totalmente "discutibles", discutidas, criticadas. ¿Cómo podés ser Top Model sin siquiera medir 1,70, lo cual ya es poco para una modelo?¿Cómo podés atraer a numerosas mujeres y hombres por igual cuando tenés razgos duros, cejas sin depilar y una pierna menos?¿Cómo podés resultar sexy si no tenés pechos grandes?
Todas estas mujeres rompieron moldes y fueron envidiadas, amadas y transformadas en íconos porque creyeron en su belleza e hicieron lo posible, no para adaptarse sino para resaltar lo que a ellas mejor les quedaba. Y ahi entra mi segunda conclusión: ¿de qué sirve que encuentre un jean corte chupin de mi talle si de cualquier manera no es lo que necesito para verme bien, ya que mis caderas son demasiado redondas para este modelo? Las modas son eso, modas. Nuestro cuerpo era el mismo en la temporada pasada. No sólo los talles es el problema de las modas para las que no tienen el cuerpo que la industria (y recalco, la industria, no las mujeres ni los hombres) requiere.
A los 15 o 16 me empañaba por usar remeras o vestidos poco ajustados al cuerpo porque creía tener rollitos. Hoy veo fotos de esa época y desearía tener esa barriga. Nuestra percepción acerca de qué es lindo o sexy es subjetiva, relativa y cambiante. Si nosotras aceptamos nuestro cuerpo y nuestra rostro tal como es, lo miramos objetivamente y sabemos cuáles son nuestros fuertes, podemos sentirnos más seguras de nosotras mismas, y éso es lo que nos hace bellas, únicas, lo que hace que olvidemos el nombre de varias modelos "perfectas" y recordemos el de Beyoncé. Por mi parte, con unos cuantos kilos más y alguna otra cana que me empeño en sacar todas las semanas, me siento mucho más sexy hoy de lo que me sentía cuando tenía 16 años. Aprendí a quererme, a aceptarme. Sé que cosas me favorecen y cuales no. Y sé a qué tiendas recurrir cuando quiero verme bella y única y no como "a la moda". Porque después de todo, cómo vernos bellas, deberíamos decirlo nosotras y no una etiqueta.

lunes, mayo 17

Realmente imprescindibles


Es usual ver en las revistas de moda tips para vestirse adecuadamente para determinadas ocasiones o para conseguir mediante un buen look el objetivo que perseguimos (llamese objetivo tanto a un hombre como a un puesto de trabajo). No sé si alguna mujer realmente seguirá estos consejos, aunque reconozco que puede ser entretenido leerlos, probablemente porque por un lado, se necesita cierto capital para cumplir con las reglas que la revista demanda y, por el otro porque el universo femenino suele estar acotado en las revistas a ciertas áreas que no se ajustan a lo que considero "la vida real". Veo cientos de notas con títulos como "Vestida para triunfar: claves para combinar moda y trabajo" o "Moda casual para la oficina" (¡estos títulos son reales!). El problema radica en que no trabajo en una oficina, de hecho de 100 mujeres que conozco sólo una o dos lo hacen y el resto se reparten entre empleadas en comercios, maestras o profesoras, doctoras o enfermeras, artistas, peluqueras, amas de casa, etc., trabajos en los que un vestido elegante, unos stilettos o un traje resultan incómodos y hasta absurdamente inapropiados. La misma lógica le sigue a la vestimenta para el "after hour" o el "fin de semana en el campo". Mi vida y la de la mayoría que conozco distan de los escenarios que proponen en estas revistas... ¿cuál sería entonces el look más apropiado para nuestros verdaderos trabajos, para las reuniones familiares, para las salidas con amigas o para una velada romántica? Después de ahondar entre la moda actual y los clásicos de siempre hice mi lista de imprescindibles accesibles para el otoño/invierno que pueden llevarse para estos y otros momentos de la vida y sin parecer que salimos de una pagina de Para Ti. Ahi van, del 10 al 1, mis favoritos:
10. Las botas media caña: Tanto en su versión taco chino o suela, este es el calzado ideal para el día, más si nuestro trabajo demanda estar paradas por mucho tiempo (como docentes o empleadas en casas de ropa). Yo las prefiero de cuero y en color chocolate: clásicas, fáciles de mantener y combinar.
9. El maxi-bolso: Objeto necesario si los hay, el bolso para el día debe tener el tamaño que nuestras ocupadas vidas demanden. De casa a la facu, al trabajo, a buscar a los hijos a la escuela, pasar por lo de una amiga, etc. el maxi bolso es ideal para llevar todo aquello obligatorio para nuestras tareas (libros, agenda, billetera, portaútil, cosméticos, pañuelo y la lista sigue) y que no cabe en los hermosos sobres nocturnos. Yo lo prefiero marrón o negro pero con muuuuchos bolsillos y divisiones (lo cual no garantizará que encuentre rapidamente mi llave, nunca).
8. La camisa blanca: Prenda que nunca pasa de moda, la camisa blanca es un clásico que se adapta a todas las formas y edades. Dependiendo con qué se la combine, esta prenda puede ser tanto para la noche como para el día. Yo la prefiero de algodón, manga 3/4 , sin bolsillos y entallada.
7. El tapado: en gris, negro, marrón o beige, el tapado es el abrigo que nunca pasa de moda y se adapta a cualquier ocasión, además de durar varias generaciones si se lo cuida como se lo merece. Si ya tenés uno podés arriesgarte con otro en rojo o algun color más llamativo para la noche. Yo lo prefiero no muy largo,unos centímetros por encima de las rodillas.
6. La bufanda larga: puede resultar poco elegante esta elección pero seamos sinceras: con el frio del invierno la bufanda es un elemento imprescindible y que todas llevamos durante el día. Sin resultar inalcanzable, la bufanda puede ser incluso el único accesorio que usemos, o al menos que se vea, en la calle. De lana gruesa, en un tono que se destaque del resto del vestuario, la bufanda es un clásico que bien llevado (léase NO enroscado cual serpiente alrededor del cuello y con un nudo gigantesco final) viste y completa un conjunto. Yo la prefiero larguísima y en tonos que le den color al rostro.
5. Los stilettos: "EL"calzado, el stiletto es la elegancia y sensualidad todo en uno. Además de hacernos las piernas más largas (que no es un detalle menor) es un calzado imperecedero que convierte a casi cualquier conjunto en un look sensual y chic, pudiéndolo usar tanto para cumpleaños o reuniones de día como para los eventos o salidas nocturnos. De tener que elegir sólo un par (¡qué crimen!) los prefiero de cuero en color negro, de taco de unos 7 cm.
4. El collar de perlas: Según Cocó las perlas, a diferencia de los diamantes, hacen que la mujer que las lleva sea la que brille. No necesitan ser reales si no se pueden costearlas (aunque sería casi una inversión hacerlo), siempre y cuando sea una imitación de una buena calidad. De día, queda elegantísimo corto sobre una camisa o cachemir. Para las más jóvenes, un buen collar de perlas le aportará a una remera con inscripciones un toque glam rock. De noche, larguísimo y con muchas vueltas, no necesita ser acompañado por aros ni pulseras y nos hará ver femeninas y sexys al mismo tiempo, sin perder jamás la elegancia.
3. La remera manga 3/4: De algodón o modal, la remera manga 3/4 es un clásico durante el invierno y por otro lado, muy favorecedora para nuestros cuerpos. Sin ser excesivamente ajustada, insinúa las curvas que queremos mostrar y disimula las otras, dejando a la vista la parte más delgada de nuestros cuerpos: las muñecas. Ni muy larga ni muy corta (a la altura de la cadera está bien) para el día puede ser lisa y combinarla con algun collar largo; de noche podemos buscar modelos más divertidos, aunque acá debemos tener en cuenta que éstos no interfieran en el corte (como los muy comunes apliques o sobretelas en los lugares que queremos que se vean más delgados, ya sea el estómago o el busto)
2. El jean: el siempre presente, clásico, cómodo, útil e inmortal jean tiene las propiedades camaleónicas de Madonna. Se adapta a cualquier edad, forma y estilo y combinado correctamente es una prenda que puede llevarse tanto de día como de noche. En cuanto a mis preferencias, simplemente voy a dejarlo para otra ocasión ya que esta prenda, por sus utilidades, debe buscarse el modelo perfecto para nuestro cuerpo, y dada las variedades, existentes tanto de modelos como de cuerpos, debo dejar este tema para una próxima nota.
1. El vestidito negro: Mi armario cuenta con cinco de ellos y nunca me canso de usarlos. Gracias a Cocó Channel, el vestido negro hace años que es el comodín de cualquier vestuario femenino, ya sea por su elegancia y comodidad, como por su inigualable virtud de estar siempre de moda. Yo lo prefiero simple, sin adornos extras más que el del propio corte.
Bueno, aquí les dejo mis preferidos... los tuyos ¿cuáles son?




sábado, mayo 8

La primera impresión


Hoy vi "The September Issue", documental sobre Anna Wintour, editora de VOGUE e ícono induscutido de la moda. El film muestra el extenuante trabajo de Wintour en un momento específico del año: Septiembre, mes clave para la revista, mes de reciclaje de estilos que se entremezclan con lo moderno y dan lugar a la edición que cada año cientos de fashionistas buscan esperando encontrar allí " lo que se viene".
No logré dejar de pensar durante el documental ni un instante en este maravilloso universo que forman las revistas de moda y la increíble cantidad de diseñadores, estilistas, modelos, celebridades, fotógrafos, dibujantes, escritores, pelu queros, maquilladores, asistentes y más, q ue se necesitan para llevar a cabo este "libro-VOGUE" que después veremos tan naturalmente en los kioscos de revistas del barrio, entre diarios y tantas otras revistas locales.
¿Cómo es posible que uno llegue a verlo como algo banal y liviano cuando incluye tanta gente, tanto trabajo, tanto tiempo, tantos dolares?
Me puse a pensar en el negocio millonario que es la moda y me di cuenta que es la causa de su éxito económico tal vez la que hace que se lo vea menos como arte y más como un lucrativo negocio. Y no lo niego, lo es, pero... ¿es sólo eso?¿linda ropa reinventándose para vender más de lo mismo y sólo para unos pocos? Los que trabajan en el mundo de la moda ¿son simplemente personas con buen gusto? ¿Quiénes realmente la consumen?
Viene a mi mente una escena de The Devil Wears Prada, film protagonizada por Meryl Streep en el "oculto" papel de Miranda, una casi obvia réplica de Wintour. En ella, Miranda (Streep) sermonea a Andy (Hathaway) por burlarse de los cinturones ("son sólo cinturones" murmura esta última) y le explica el proceso de filtración de la moda usando el sweater que lleva puesto casualmente como ejemplo. Recuerdo que dice algo así como " ese sweater celeste que elegiste sin pensar existe porque yo hace unas temporadas decidi que serí a lo que se usaría".
Veo en el diseño de, digamos, una cartera, una intención que se aleja de lo utilitario y responde más a una movilización artística, que luego se adaptará (a veces) al nivel de lo "usable". Ahí es donde entra el fenómeno social de la moda, y allí aparece también el comercio. Sí, la moda es un negocio millonario, pero eso no descarta que también sea un modo de arte. El diseño de indumentaria ES arte. Y lo es no sólo en sus diseños sino también en su confección, en la elección de telas, texturas, accesorios, en la forma de combinarlos, en la realización. El objeto diseñado cuenta una historia, se expresa, comunica. Tal vez, incluso, sea la primer forma de comunicación de la que todos somos parte, la primera impresión ¿Cómo negarla entonces? ¿Por qué no usarla y explotarla para nuestra propia expresión? Porque la moda no se trata de seguir incondicionalmente las tendencias sino de utilizarla para expresarse, pues, en definitiva, de cualquier manera lo estaremos haciendo.